La alegría franciscana se hizo patente en Lisboa
Sin duda la JMJ es una experiencia que te marca, que hay que vivir para comprender y compartir para recordar.
En mi caso particular, fue como "tirarse al barro", mi primera experiencia TAU sin conocer prácticamente a nadie y con ganas de dejarme sorprender sin ninguna expectativa.
Mi testimonio quiero resumirlo en torno a una de las grandes enseñanzas que nos dejó el Papa Francisco durante la JMJ que, junto a otras, fueron para mi motivo de reflexión y aprendizaje:
- [ ] “La alegría es misionera, la alegría no es para uno, es para llevar algo.”
En la Eucaristía que tuvimos en la iglesia de San Antonio de Lisboa los frailes que nos acompañaban incidieron en la idea de que diésemos testimonio de la alegría franciscana y que estuviese en cada rincón de la JMJ, y creo que se consiguió con mayúsculas. No había ni un solo joven franciscano, de las diferentes provincias que estábamos, que no tuviera para ti un gesto de cariño, una sonrisa o una conversación. Sin duda los jóvenes franciscanos llevaron por bandera esa alegría misionera de la que nos hablaba el Santo Padre, la alegría franciscana se hizo patente en Lisboa.
Y me quedo con todos ellos, los jóvenes franciscanos y frailes que me han acompañado en esta aventura, junto a los que he rezado, reído, bailado y también sufrido, porque la JMJ es una experiencia que se vive muy intensamente. Lisboa será ya sin duda mucho más que una ciudad para cada uno de nosotros.
Por último, quiero dirigirme a todos aquellos que no se animan a participar en alguna actividad o encuentro por no conocer a alguien o pensar que pueden estar solos. Desde el momento que comiences el encuentro o experiencia vas a sentirte acogido y en familia, tal como me he sentido yo en estos días, ¡anímate!
Como bien me dijo fray Madueño, hay una frase que cobra sentido al finalizar esta experiencia y con ella acabo este pequeño testimonio: ¡He sobrevivido a una JMJ!
Pedro Cruz Luque - Córdoba




