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Epifanía del Señor: "Hemos visto salir su estrella"

06 Enero 2021

Hemos visto salir su estrella. Hoy es un día mágico, especial... muy esperado para pequeños y grandes. Es un día cargado de ilusión, de sueños, de admiración, de sorpresa... Quizás muy distinto al de otros años por la forma de celebrarlo, debido a las circunstancias; pero nada nos puede impedir vivirlo con este ímpetu.

Y esto es precisamente a lo que nos llama en este día de la Epifanía: a admirarnos y dejarnos sorprender. Cada vez, nos cuesta más, porque no sabemos mirar hacia (ad-mirar)... Los magos de Oriente supieron ver más allá de sus propias narices para descubrir una estrella que los estaba guiando hasta el lugar en el que el mayor de los regalos que Dios nos podía ofrecer se ha hecho carne como nosotros. A pesar de la noche, del frío, de la oscuridad, de las falsas luces... supieron mirar. Y hoy nos invitan también a cada uno de nosotros a que sigamos esa estrella que nos guía hacia ese gran Regalo; pero tenemos que saber mirar, dejar que nuestra pupila se dilate para poder ver en medio de la noche fría; porque os lo aseguro: si sabéis mirar, encontraréis más de una estrella que os sabrá guiar. 

Déjate sorprender, déjate ilusionar, déjate iluminar, déjate sorprender... Sólo así podrás encontrar a ese Dios hecho niño... Y cuando lo encuentres, achícate como Él, ponte de rodillas y adóralo como hicieron los magos de Oriente. ¡Feliz día de la alegría y la ilusión! Que su estrella también te guíe.

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo (2,1-12):

Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:

«¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo».

Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y toda Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenia que nacer el Mesías.

Ellos le contestaron:

«En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta:

“Y tú, Belén, tierra de Judá,
no eres ni mucho menos la última
de las poblaciones de Judá,
pues de ti saldrá un jefe
que pastoreará a mi pueblo Israel”».

Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles:

«ld y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo».

Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.

Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con Maria, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.

Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino.