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Domingo 2º Navidad: "Y el Verbo se hizo carne"

02 Enero 2022

Y el Verbo se hizo carne. Es la tercera vez que leemos este pasaje del Evangelio desde que comenzó el tiempo de Navidad. Y por algo debe ser, no es una mera coincidencia...

Resaltemos tres palabras que, evidentemente, hablan de Jesús, pero que nos comprometen también a nosotros:

- Luz. Sé la luz necesaria para los que andan perdidos, extraviados, dubitativos... Sé la luz que necesitan... No dejes a tu hermano en la oscuridad, en la tristeza, en el abandono, en la soledad, en la dificultad...

- Palabra. Sé la palabra necesaria, la palabra de vida, la palabra de aliento. Hasta un simple gesto dice más que una simple palabra: una sonrisa, un abrazo, una mirada. Cuando Dios creó el mundo, dijo una palabra y se hizo, se hizo la vida. Que tus palabras también sean generadoras de esa vida que Dios quiere contagiar: con un buenos días, un qué tal estás, cómo te encuentras, ¿necesitas algo?... No dejes que tus palabras generen ambientes tóxicos, críticas, murmuraciones...

- Carne. Porque Dios se ha hecho uno como nosotros, sé carne, sé humano, sé ternura, cariño, cercanía... Al marginado, al que duerme en la calle, al anciano, al que vive en soledad, al sin papeles, al parado, al que ha perdido un ser querido...

Comenzamos este nuevo año, con un compromiso que nos ofrece Dios haciéndose ejemplo Él mismo. Él es la Luz, la Palabra, Dios hecho carne... Ahora te toca a ti... ¿Te pones en camino?

Lectura del santo evangelio según san Juan [1, 1-18]

En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios.
Él estaba en el principio junto a Dios.
Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho.
En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
Y la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no lo recibió.
Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.
No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz.
El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo.
En el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no lo conoció.
Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron.
Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre.
Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne,
ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios.
Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él y grita diciendo:
«Este es de quien dije: el que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo».
Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia.
Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad nos ha llegado por medio de Jesucristo.
A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.

Palabra del Señor