Domingo 6º TO: "Felices"
Felices. Es un dato alarmante los distintos informes que se van dando sobre salud mental, de cómo aumentan el número de personas que se han suicidado o piensan en ello, de episodios o trastornos depresivos, de diferentes trastornos mentales que van apareciendo en más casos... Y la cuestión de fondo es la felicidad.
Quizás hoy el Evangelio nos lance una doble pregunta: ¿Eres feliz? ¿Qué necesitas para ser feliz? Porque en muchas ocasiones hemos identificado el ser feliz con el tener. Y alguno que da un paso más y dice que la felicidad se la da el tener amigos, familia, personas a su lado... Pero, en definitiva, el verbo es el mismo: TENER.
Hoy Jesús "le da la vuelta a la tortilla" (como siempre) y nos hace caer en la cuenta que la felicidad no está tanto en el TENER, sino en el DAR. Nuestra vida cobra sentido cuando la entregamos: cuando la entregamos a una persona que amamos, a nuestros hijos, a los hermanos... cuando la entregamos en favor de los más necesitados, de los que sufren, de los que NO TIENEN... Y aquí es cuando nos damos cuenta que hemos pasado de creer que la felicidad está en el TENER YO al DARSE A LOS DEMÁS para formar un nosotros. DARSE y NOSOTROS, las dos claves de la felicidad que hoy Jesús nos ofrece en las Bienaventuranzas. ¿Realmente quieres ser feliz?
Lectura del santo evangelio según Lucas 6, 17. 20-26
En aquel tiempo, bajó Jesús del monte con los Doce y se paró en un llano, con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón.
Él, levantando los ojos hacia sus discípulos, les dijo: "Dichosos los pobres, porque vuestro es el reino de Dios.
Dichosos los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados.
Dichosos los que ahora lloráis, porque reiréis.
Dichosos vosotros, cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten, y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas.
Pero, ¡ay de vosotros, los ricos!, porque ya tenéis vuestro consuelo. ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados!, porque tendréis hambre. ¡Ay de los que ahora reís!, porque haréis duelo y lloraréis.
¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que hacían vuestros padres con los falsos profetas."




